¿Está mi perro listo para viajar?

Como es obvio, en este blog somos fans de los animales y especialmente de aquellos que al ser de compañía, se vuelven parte fundamental de nuestras vidas. También somos partidarios del fenómeno pet friendly, que involucra lugares y actividades donde las mascotas son bienvenidas, y esperamos que no sólo sea una tendencia o moda pasajera, sino que se vuelva un hábito en nuestras sociedades.

Ahora bien, este movimiento que impulsa la integración de los animales de la compañía tiene dos actores fundamentales. Por una parte están los propietarios de locales, medios de transporte y centros turísticos, que reconocen los intereses y necesidades de las personas con mascotas y adecúan tanto sus políticas como sus instalaciones, para que humanos y animales puedan disfrutarlas. Por otra parte, y de manera muy relevante, están las personas que han adoptado a un animal como parte de su familia y asumen la responsabilidad de amarlo, cuidarlo y educarlo.

Menciono la importancia de nuestra responsabilidad como amos, porque no basta con que restaurantes, hoteles o aerolíneas como Volaris admitan a nuestras mascotas. Para lograr una sana convivencia entre personas y animales de compañía, es necesario que estos reciban la educación y el entrenamiento necesario para poder estar en lugares públicos y convivir con todo tipo de personas –incluso aquéllas a quienes no les gustan los animales–, sin causar molestias o incomodidades, ni representar riesgos de ningún tipo.

Una situación que puede poner a prueba el entrenamiento y la educación que hemos dado a nuestros perros es la de los viajes. Porque una cosa es pasear a nuestros canes todos los días y acostumbrarlos a interactuar con otros perros y personas, y otra muy distinta es el introducirlos en un ambiente tan caótico y lleno de distracciones, como puede ser una estación de autobuses o un aeropuerto.

En otros artículos hemos dado consejos acerca de los requisitos, preparativos y planes que debes hacer para viajar con tu perro. Pero ahora te invitamos a preguntarte, ¿está mi perro listo para un viaje? Cada caso es distinto e incluso puede que sea necesario consultar a un etólogo para resolver esta cuestión, pero podemos darte algunas señales para decidir si en las próximas vacaciones puedes llevar a tu gran amigo.

  1. Obedece los comandos básicos en distintas situaciones

“Ven”, “Siéntate” y “Quieto” son algunas de las órdenes básicas que debes enseñar a tu perro. Es relativamente fácil que aprendan a obedecerlas en casa, pero conforme aumentan las distracciones, las cosas pueden complicarse. Si al llevar a tu perro al parque o a lugares con un tránsito significativo de gente, vehículos y otros animales, te cuesta trabajo que siga los comandos básicos, es posible que debas trabajar más en el entrenamiento antes de pensar en un viaje.

  1. Está entrenado en el uso del “Kernel”

El Kernel o jaula transportadora es un accesorio fundamental para cualquier viaje. Simplemente no podrás abordar un autobús o avión si tu perro no está asegurado dentro de una transportadora adecuada. Para los viajes en auto, lo indispensable es el cinturón de seguridad, pero llevar una transportadora puede ser necesario, para trasladar a tu perro por ciertos lugares, como algunas zonas de tu hotel.

Es bien sabido que a los perros no les encanta el Kernel, porque a nadie, y mucho menos a un animal tan activo, le gusta estar encerrado. Por ello debes entrenar a tu mascota, acostumbrándola a quedarse dentro de la jaula por periodos de tiempo cada vez más largos. Se comienza con unos cuantos minutos y poco a poco se avanza hasta que pueda estar varias horas, sin sentir ansiedad o incluso llegar a lastimarse. Si tu perro no soporta ni 15 minutos dentro del Kernel, no lo sometas a un viaje de horas. Sé paciente y entrénalo, para que en un futuro pueda viajar con el menor estrés posible.

  1. Se adapta con facilidad a nuevos entornos y personas

Aunque sea dentro del país e incluso muy cerca de tu ciudad, todo viaje implica un cambio. Si para nosotros puede ser difícil adaptarnos a nuevos entornos, climas y estilos de vida, lo es todavía más para un animal de hábitos y rutinas, como el perro. Si tu amigo se pone demasiado nervioso e incluso ansioso ante pequeños cambios en su entorno (una visita, paseos por lugares no habituales, ruidos desconocidos), trabaja con un especialista para encontrar técnicas que lo relajen.

Una vez que aprenda a controlarse en situaciones cotidianas, prueba pequeños cambios, como llevarlo a un nuevo parque, presentarlo con nuevas personas o un paseo en auto a un lugar cercano.

Sillones y mascotas

Cuando Tulio llegó a casa, prometí que tendría todos los cuidados y comodidades que un pequeño can mestizo de año y medio debe y merece gozar. Cómoda y mullida camita; un cojín en cada habitación; espacio para jugar y muchos juguetes, y por supuesto, buen alimento, atención veterinaria, paseos diarios y mucho, mucho amor.

Sin embargo, también me dije que debería ponerle ciertos límites. Nada de subirse a los muebles o a la cama; no mordisquear nada que no fuesen sus juguetes y no compartirle comida de humano. Por supuesto, tampoco quería que hiciera de la casa su baño, pero desde el primer día demostró estar perfectamente educado en estos menesteres.

Tuve cierto éxito con lo de la comida. Sólo come alimento y premios especiales para perros, pero muchas veces le doy croqueta por croqueta mientras yo estoy comiendo, porque no pude resistirme a su mirada de “no he probado nada meses” cada vez que estoy a punto de tomar un bocado.

Con las prohibiciones relativas a los muebles fue otra historia. Si bien los primeros días logré detenerlo antes de que se subiera y posteriormente hacer que bajara, cuando ya estaba muy instalado en el sofá o la cama, después de seis meses de convivencia las cosas son muy distintas. Cada vez que me siento en mi sofá preferido para leer, trabajar o ver una película, Tulio se acurruca a mi lado, con la cabeza apoyada en mis piernas, para tomar la siesta. Y por las noches trepa a la cama, se acomoda encima del edredón, a la altura de mis pies y se convierte en el perfecto calentador.

Se dirá que fui condescendiente, poco firme y hasta irresponsable; pero después de comprobar que el único afán de Tulio era sentirse acompañado y que más allá de unos cuantos pelillos no causaba deterioro alguno, acepté sus ágiles saltos al sillón o a la cama como parte de nuestra convivencia. Recientemente, incluso aproveché una venta de sofás para comprar uno con un tapizado especial, que facilita la limpieza y la retirada del pelo.

Claro que no todas las personas que viven con animales de compañía aceptarán tan fácilmente que hagan uso del mobiliario. Por más amor que se les tenga, habrá quien simplemente no tolere ver su precioso sillón con rasguños o huellas. Y también existen cuestiones de salud, como las alergias, que obligan a mantener ciertas distancias con los animales de compañía.

Si quieres ser un dueño más firme y disciplinado, y decides que tu perro definitivamente no puede subir a los muebles, los siguientes consejos te ayudarán a conseguirlo, sin volverte un dueño regañón.

No es no, siempre

Este consejo lo doy por experiencia. Tulio entendió a la perfección las dos o tres veces que le prohibí subir al sillón y también las veces que le ordené bajar. Pero después de que un hábil salto al sofá con perfecto aterrizaje en mis piernas me hizo gracia y me conmovió al punto de darle permiso “nada más por esa noche”, ya no hubo marcha atrás. Los perros no entienden de ocasiones especiales, ni de “sólo cuando está recién bañado o cuando estoy de buenas”. Para ellos, el permiso de “una vez” tiene valor a perpetuidad y después de un par de consentimientos será muy difícil quitarles el hábito. Por tanto, si decides que no los dejaras hacer una cosa, debes mantenerte firme en cualquier situación y momento.

Dales comodidad, a su manera

De acuerdo, no quieres que suban a los sillones ni a la cama, pero esto no significa que deban soportar siempre el frío del piso. Invertir en una buena camita o un sillón especial para ellos es un detalle que los hará sentir más en casa y que te ayudará a conservar tus muebles en buen estado. Si lo que tu perro busca es estar cerca de ti, coloca su cama, cojín o tapete cerca de donde pasas más tiempo. Con paciencia y un buen entrenamiento, terminará por entender que siempre estará junto a ti, pero en su propio “sofá”.

Protege y supervisa, por si las dudas

Como mencioné anteriormente, todo entrenamiento requiere paciencia y mientras consigues que adopte un hábito, tu perro hará todo lo posible por hacer lo que él quiere y tratar de ganarte. Para evitar daños irreparables, en tus muebles y en la relación con tu mascota, coloca cubiertas especiales para proteger los sillones mientras estás en fase de adiestramiento. También puedes utilizar repelentes especiales para mascotas, que los alejan de los sitios donde no quieres que estén, sin hacerles daño. Y si tu perro no está cerca de ti, ni escuchas sus pasos o ladridos en el jardín o el patio, corre a revisar la sala o la recámara, pues seguramente está acurrucado en el sofá o la cama.

La Condesa pet friendly

El concepto pet friendly o “amigable con las mascotas” ha tenido gran difusión en los últimos años, sobre todo en las ciudades más cosmopolitas del mundo, así como en los destinos turísticos más atractivos de muchos países.

La idea de crear lugares y servicios en los que se dé atención especial a las mascotas o al menos se les permita estar con sus dueños, nace por el impulso de movimientos ambientalistas que promueven un trato ético hacia los animales (como PETA). Pero también surge para satisfacer la demanda de consumidores para quienes las mascotas son un miembro más de la familia, con el que quieren compartir todas sus actividades preferidas.

Muchas colonias de la Ciudad de México han empezado a sumarse a la ola pet friendly, pero una de las precursoras es la Condesa. Los parques México y España fueron concebidos y diseñados como lugares para el ejercicio y la recreación desde los orígenes del barrio, y los animales domésticos, principalmente los perros, también fueron bienvenidos desde el principio.

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Pero desde hace algunos años, diversos restaurantes, boutiques y bazares del corredor Condesa-Roma se han sumado a los parques y jardines para dar la bienvenida a las mascotas. Es cada vez más común encontrar cafés, restaurantes y tiendas a lo largo de avenidas como Ámsterdam o Álvaro Obregón, con señales que te invitan a pasar con tu perro, o en los que se les colocan sendos platos con agua y croquetas, para que disfruten de un refrigerio mientras esperan a sus dueños. También están esos locales donde perros o gatos son los consentidos y el humano asume el papel de compañía.

Un examen detenido del entorno también dejará ver que no son pocos los departamentos en la Condesa en los que habitan familias con mascotas. En torno a este fenómeno también se ha tratado de construir una cultura de responsabilidad, educación y respeto, para que tanto los dueños de mascotas como las personas que prefieren no tenerlas, convivan en armonía en un mismo edificio y disfruten por igual de las calles, locales y parques.

Todo esto hace del circuito Condesa-Roma la zona ideal para visitar, e incluso para habitar, en compañía de las queridas mascotas. Estas son algunas de las actividades que se pueden disfrutar:

Paseos y más paseos

Amplias calles peatonales, avenidas con camellones anchos y arbolados y dos de los parques con los diseños arquitectónicos más interesantes de la ciudad hacen del corredor Condesa-Roma un lugar perfecto para caminar. Y para no perder el ánimo ni la motivación, nada mejor que pasear con las mascotas. El Parque General San Martín, mejor conocido como Parque México, es uno de los espacios preferidos por los fanáticos de los perros. Aquí los peludos encuentran nuevos amigos e incluso un hogar, pues algunas agrupaciones, dedicadas a la protección animal, organizan eventos de adopción de mascotas.

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Una copa o un café

Muchos restaurantes, cafeterías y bares en la Condesa y la Roma cuentan con terrazas, para que los clientes disfruten sus comidas al aire libre. La ventaja de dichos espacios es que en varios de ellos se admiten mascotas. Pero también hay lugares verdaderamente especiales, como el Bow wow deli (Medellín 40 A, Col. Roma), un restaurante para perros que admite humanos. Aquí el menú está especialmente diseñado para consentir el paladar y cuidar la salud de las mascotas, mientras que los dueños pueden disfrutar de un sándwich, un café o una cerveza.

Una sesión de spa

Claro está que para las mascotas. En la Condesa y la Roma se encuentran algunos de los spas, pensiones y estéticas para mascotas más exclusivos de la ciudad. El baño y la peluqueada son solo el principio; en lugares como Spa Pet (Coahuila 134, Roma Sur) o Pet Central (Av. México 49, Col. Condesa), los perros pueden recibir masajes, tintes de fantasía y accesorios de regalo; además pueden participar en sesiones de gimnasio o natación.

La responsabilidad de una mascota

Recientemente fuimos mi esposa y yo a comprar un colchón matrimonial nuevo, ya que el que teníamos, además de que no le gustaba en lo más mínimo, tenía un gran hoyo en el centro, que nuestro perrito hizo cuando no estábamos, por lo que la compra nueva simplemente fue imperativa y sin cuestionar.

Este pequeño incidente con el colchón fue culpa nuestra, por haber hecho lo que no debíamos de hacer, que es dejar a un cachorro labrador solo en nuestra habitación, pensando que se comportaría como un pequeño angelito, algo que simplemente no puede pasar con un cachorro de esa raza a esa edad.

La razón por la cual cometimos este error fue debido a las prisas y urgencias del día y pensamos tontamente que dejándole su comida y agüita, nuestro pequeño osito se comportaría; obviamente no fue así.

Muchas personas, entendiblemente se pueden enojar con sus mascotas por ciertos comportamientos que muchas veces son un reflejo de nuestra falta de atención ante nuestros animales.

Debemos entender el tener una mascota es una responsabilidad enorme que al adquirirlas debemos  asumir, ya que estamos añadiendo a un ser vivo a nuestra familia.

Una mascota es en realidad un miembro de la familia, quien merece recibir los mejores cuidados que se le puedan dar, ya que los animales son seres nobles, quienes nos querrán sin esperar nada a cambio, algo que se puede leer inmediatamente en su mirada, con la que expresan todas las palabras que no puede decir, especialmente en el caso de los perros, a quienes sabiamente se les reconoce como el mejor amigo del hombre.

Debemos de saber que el comportamiento de nuestro perro será producto y reflejo de la manera en que lo tratemos y también del tiempo que pasemos con él, ya que un perrito que pasa mucho tiempo al sol será muy distinto a uno que conviva mucho con su dueño.

En Latinoamérica, aunque hay de todo, es común que los perros pasen mucho de su tiempo encerrados o en la azotea de alguna casa, ladrando hacia  la calle o hacia el jardín vecino, alimentándose de unas croquetas de calidad promedio o peor aún, de sobras de la comida de la familia en la que reside.

En otros casos, el perro simplemente se deja en el jardín, donde se le pone una casita para que duerma  y se resguarde de la lluvia o del frío, sin preguntarse en verdad cómo está el perrito.

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Muchas personas, sobre todo aquí en Latinoamérica, son de la idea de que el perro debe de estar en el jardín y se acabó.

Esto significa que aunque digan que tienen un perro, esto simplemente no es cierto, ya que en muchos casos pasan 0% de su tiempo con su compañero leal, quien todo el día está esperando para el momento en que lo vayan a ver, algo que nunca pasa.

Sin embargo, cuando al perrito realmente se le integra a la familia, esto significa que los dueños interactúen diariamente con ellos, sacarlos a pasear, alimentarlos, ser los dueños quienes lo llevan al veterinario, estar al pendiente de sus vacunas y estado de salud, así como permitirle acceso disciplinadamente a su espacio personal.

Al hacer esto, realmente nace un verdadero miembro de la familia, cuya inteligencia será suprema y amará a sus dueños como nadie les amará.

Es por eso que estamos dispuestos entrenar a nuestro cachorrito y enseñarle qué sí se hace y qué no, con paciencia y amor.

¿Con o sin outfit?

Esta mañana, cuando la lluvia me despertó antes que la alarma, me quedó muy claro eso que nos dijeron en el albergue donde adoptamos a nuestro perro; que todos los días debemos sacarlo a pasear, “llueva o truene”.

En efecto, para los canes y otros animales de compañía que necesitan del ejercicio diario, no hay diferencia entre días laborales y fines de semana o vacaciones, y tampoco importa demasiado el pronóstico del tiempo; ellos tienen sus necesidades y deben satisfacerlas, punto final.

Sin embargo, a todos nos preocupaba la posibilidad de que el pequeño se enfermara por someterse al chipi-chipi, así que cuando vimos que la hora de salir a nuestras actividades diarias se acercaba y que la lluvia no cedía del todo, no vimos más opción que enfundarlo en ese impermeable tan lindo que le compramos –y que no le gusta nada usar, dicho sea de paso- y protegerlo con el paraguas tanto como se dejara, para que pudiera salir.

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En los últimos años, se ha tratado de fomentar una actitud de mayor conciencia, cuidado y respeto hacia la naturaleza y el medio ambiente; lo anterior incluye un trato digno hacia todas las especies animales con las que nos relacionamos y especialmente hacia los animales domésticos, de cuyas vidas decidimos hacernos responsables.

Si bien esto debería ser sumamente positivo, los movimientos ambientalistas, ecológicos y pet friendly han dado lugar a modas y tendencias que no necesariamente favorecen al entorno natural y que más bien persiguen fines exclusivamente comerciales. Tal es el caso de los atuendos para las mascotas, que pueden resultar más costosos que nuestra propia ropa y que muchos defensores de los animales atacan con vehemencia.

Y es que la cosa no para en los impermeables para protegerlos de la lluvia o en los suéteres que los abrigan durante el invierno. En estas fechas empiezan a proliferar los outfits para perros, gatos y hasta hurones o mini-pigs, elaborados con finas telas para disfraces, que con motivo de las Fiestas Patrias, el Halloween o la Navidad buscan generar una nueva necesidad de consumo entre los dueños de animales de compañía.

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Pero si pensamos exclusivamente en el bienestar de nuestras mascotas, ¿qué tan adecuado es “vestirlas”? Algunos defensores de los animales afirman que poner un outfit a nuestro animal de compañía es antinatural, pues ellos están dotados con la protección que necesitan para hacer frente a las inclemencias del tiempo y el medio ambiente. También puede considerarse irrespetuoso, pues es una forma de tratarlos como objetos o adornos, y no como los seres vivos, distintos de los humanos, que de hecho son. Por último, vestir a la mascota puede ser un riesgo para su salud, pues algunos materiales y tejidos llegan a causar irritaciones o alergias en la piel del animal.

Por otro lado, algunos especialistas en cuidado y salud animal consideran que dar un abrigo extra a nuestras mascotas es necesario en algunas ocasiones. Muchos animales domésticos pasan la mayor parte del tiempo dentro de casa (lo cual me parece lo más adecuado); ahí tienen todo el calor y la protección que necesitan, pero esto también los hace más sensibles a los cambios bruscos de temperatura o a fenómenos como la lluvia.

La edad, el tamaño y el tipo de pelaje también influyen en el grado de protección adicional que nuestros compañeros animales pueden necesitar. Los perros de raza pequeña, por ejemplo, conservan el calor por menos tiempo, debido a su reducida masa corporal; esto puede hacer necesario un abrigo extra en invierno, tanto para salir a pasear como para estar en casa, si es que el lugar es frío.

Los perros de edad avanzada también pueden beneficiarse con un poco de calor extra, especialmente si padecen artrosis. Por último, los animales de pelo corto o claro requieren mayor protección en climas extremos; en invierno, para conservar el calor y en días de sol intenso, para protegerlos de la radiación.

Más allá de estos cuidados, vestir a la mascota puede ser una práctica que le cause incomodidad, perjudique su salud y trate de convertirla en algo que no es. Tratemos a nuestros compañeros animales de la mejor forma posible, respetando siempre su naturaleza.

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De “pata de perro” con tu mascota

Tener un animal de compañía es integrar un miembro más a la familia, o al menos así debería ser. Para muchas personas, esto significa atender todas las necesidades de alimentación, salud y cuidados que requiera la mascota, además de darle los juegos, mimos y caricias que también necesita.

Pero hay quienes van más allá y procuran que esa creatura, a la que decidieron hacer parte de sus vidas, realmente lo sea y los acompañe siempre que sea posible. Así me sucedió cuando adopté a mi perro.

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Si antes sólo pensaba en llegar a ver la tele, hacer un poco de ejercicio y cenar, después de la oficina, ahora todo lo que importa, y que realmente disfruto, es que mi pequeño amigo tenga su paseo vespertino, juegue un rato y luego descanse plácidamente. Los fines de semana le pongo aún más esmero a las salidas. Paseamos más y vamos a lugares especiales para él, donde puede convivir con otros perros.

Esto realmente me encanta y me ha hecho aún más constante en el ejercicio, pues ahora todos los días debo salir a correr o a caminar con él, al menos dos veces al día, llueva o truene. No obstante, hay algunas actividades que también disfruto y que empecé a dejar de lado al tener a mi perro; por ejemplo, el entrar a una cafetería para leer o trabajar, mientras disfruto de mi bebida favorita.

En los primeros meses de convivencia con mi mascota, la idea de “comer fuera” se transformó en sacar una silla plegable al balcón de mi departamento para desayunar ahí, o comer el almuerzo en una banca del parque. Todo ello porque, así lo creía entonces, ningún restaurante o cafetería me dejaría entrar con un can por acompañante.

Sin embargo, luego de platicar con otros dueños y amantes de los animales –algo que inevitablemente sucede durante los paseos y los ratos de juego en los parques–, me enteré de que aquí, en mi querida Chilangolandia, hay varios lugares donde puedes ir a comer o tomar una copa con tu auténtico mejor amigo.

Yo creí que esto sólo pasaba en las más sofisticadas ciudades de Europa o Estados Unidos, pero en nuestro país hay muchos sectores del turismo y el entretenimiento que se han sumado a las tendencias pet friendly; entre ellos, cafeterías y restaurantes.

Se podría pensar que en establecimientos donde se admiten mascotas, reinaría el desorden y acaso la higiene brillaría por su ausencia. Pero no ha sido así en los lugares que he tenido la oportunidad de visitar o de los que he tenido referencias directas. El personal de dichos restaurantes y cafeterías es realmente cuidadoso y está preparado para tratar con las mascotas; las áreas donde se puede estar con ellas están siempre limpias y bien ambientadas e incluso hay menús especiales para los animalitos. Claro está que la armonía descansa, sobre todo, en la responsabilidad de los dueños, quienes deben poner su granito de arena para educar y mantener tranquilos a sus acompañantes.

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La próxima vez que quieras hacer planes con tu mascota, no te limites al parque y visita alguno de estos lugares:

Dog & Roll

Un bar al que tu perro puede acompañarte e incluso tomarse una copa, pues sirven una “cerveza” elaborada especialmente para ellos. También podrás comprarle un outfit muy especial, con el emblema de tu banda favorita.

Fernando Montes de Oca 24, Colonia Condesa.

Caravanseraï

Si prefieres tomar el té, aquí podrás hacerlo en compañía de tu perro o gato. Un lugar ideal para una tarde tranquila.

Orizaba 101, Colonia Cuauhtémoc.

Village Café Parque Hundido

Vayan a este famoso parque a pasear y luego almuercen en este café. Ahí lo raro es ir sin mascota, especialmente los fines de semana.

Porfirio Díaz 69, Colonia Nochebuena.

Uno más de la familia

Desde niña me han encantado los animales (los animales no humanos, debería decir para mayor precisión, pues a fin de cuentas, nosotros también pertenecemos a la categoría de los seres animados). Incluso hay veces en que creo tener un vínculo más estrecho con ellos que con la mayoría de las personas, pues mientras que algunos congéneres me inspiran inmediato temor, desconfianza o simple antipatía, nunca he sentido algo semejante al estar cerca de un animal. Si acaso, los más fieros me inspiran un poderoso respeto.

A veces me arrepiento de no haber cedido al deseo infantil de estudiar veterinaria. Sabía que sería feliz en un pequeño consultorio que atendiese a las especies más domésticas; en una granja, procurando un trato digno a las criaturas que contribuyen a nuestra supervivencia; o en una reserva natural, protegiendo a las que sólo pueden y deben vivir en su hábitat original. Pero luego recuerdo que lo que me hizo desistir en aquellos años mozos fue la terrible posibilidad de perder a un paciente…

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No obstante, como escritora especializada en la crónica de viajes he tenido la oportunidad de estar muy cerca de la fauna más asombrosa. También he podido conocer a veterinarios, especialistas y voluntarios de todas las profesiones, que prácticamente consagran sus vidas a la preservación de distintas especies.

Uno de los trabajos que me han llenado de asombro es el que llevan a cabo los rescatistas y protectores de mascotas víctimas de abandono, principalmente perros y gatos. Tristes y, desafortunadamente, muy comunes, son los casos en que la mascota se compra como regalo de cumpleaños, navidad o Reyes, para quien todavía no puede asumir la responsabilidad de su cuidado; tiempo después, cuando el perro o gato crecen y pierden un poco lo adorable (como todos nosotros, con el correr de los años), parece que ya no hay tiempo ni espacio para ellos y la “única” opción que encuentra la familia es llevarlos a un paseo del que no todos regresarán.

Estos actos de irresponsabilidad han provocado auténticos problemas de salud pública, con repercusiones para el medio ambiente y la salud de otros animales y humanos. De ahí que la tarea de rescatistas y protectores sea invaluable y merecedora de todo nuestro apoyo.

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Las personas y organizaciones que se dedican a esta noble labor promueven prácticas como la adopción responsable en vez de la compra. Con ello buscan resolver problemas como el hacinamiento en albergues, el aumento de la población de animales callejeros y la compra de mascotas que luego sufrirán de abandono.

Ya sea que piensen adoptar, comprar u obsequiar una mascota, es importante considerar los siguientes puntos para que cualquiera de las tres acciones se lleve a cabo de manera responsable:

  • Contar con espacio y tiempo suficiente para que la mascota se sienta cómoda segura y querida.
  • Considerar los gastos que se generarán por concepto de alimentos, consultas y atención médica.
  • Conocer el promedio de vida de cada especie y estar dispuesto a cuidar al animal durante todo ese tiempo.
  • Aceptar que ante todo será un miembro más de la familia. Si lo que se busca es un auxiliar en el trabajo o un guardián, lo mejor sería contratar asistentes o especialistas en seguridad industrial.
  • Buscar cuidadores responsables o pensiones de confianza para dejar a la mascota si el dueño sale de viaje. Aunque actualmente se pueden aprovechar las diversas posibilidades de viajes pet friendly, que aquí les recomendamos.
  • Comprometerse a no abandonarlo en ninguna circunstancia o, en todo caso, a buscarle un hogar, si es que no hay forma de conservarlo.

Destinos pet friendly en México

¿Cansado de ir siempre al mismo parque con tu perro o de sentirte culpable por dejar a tu gato en casa? Pues con la ola pet friendly que recorre México y muchos otros países del mundo, ya no hay pretexto para que tú y tu mejor amigo se priven de unas merecidísimas vacaciones.

En otros posts hemos hablado de los requerimientos para trasladar a tus mascotas en avión o autobús, así como de las medidas de seguridad que debes tomar si viajas con ellos al extranjero. En esta ocasión presentaremos la reseña de algunos hermosos destinos en la República Mexicana, donde las mascotas y sus humanos son tratados a cuerpo de rey.

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Pero antes de referirnos a los lugares, queremos darte algunas recomendaciones para elegir el hotel pet friendly que más se adapte a tus necesidades; pues aunque distintos alojamientos se agrupen bajo la categoría de “amigables con las mascotas”, sus servicios y requisitos pueden variar. Te invitamos, por tanto, a considerar lo siguiente:

¿Qué tipo de mascotas se admiten?

En la mayoría de los casos, por “mascotas” se entienden perros y gatos; incluso puedes encontrarte con establecimientos que sólo admiten perros. Aclara bien esta cuestión y revisa también si hay restricciones en cuanto al tamaño y el peso del animal; en muchos lugares no se admiten mascotas que pesen más de 20 o 25 kilogramos.

¿Dónde dormirá mi mascota?

Los alojamientos que verdaderamente merecen la denominación pet friendly admiten que las mascotas duerman en la habitación de sus dueños o, en todo caso, cuentan con áreas especiales, seguras, limpias y bien acondicionadas, para el descanso de los animales.

¿Con qué servicios y amenidades para las mascotas cuenta el hotel?

No tiene mucho caso llevar a tu mascota de viaje, si tendrá que pasar la mayor parte del tiempo en su transportadora o en la habitación del hotel. Asegúrate de que al menos puedas pasear con tu perro o gato por el jardín o que existan espacios al aire libre especiales para ellos. Si hay servicios adicionales, como alimentación y atención médica, puedes darle una estrella más al hotel, por lo menos desde el punto de vista de tu mascota. No obstante, si tu perro o gato están acostumbrados a una dieta especial o requieren medicamentos, lo mejor es que lleves su comida y medicinas contigo.

Ahora sí, a disfrutar de estos destino mexicanos en compañía de tu amigo peludo.

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Cancún

El azul inigualable del Mar Caribe y la belleza del sureste mexicano ya están al alcance de las mascotas. Cada vez son más los hoteles en Cancún centro que abren sus puertas para consentir a perros y humanos por igual. Un ejemplo es The Westin Resort & Spa, en el que tu perro puede acompañarte a la playa y dormir en tu habitación, en su propia y muy cómoda cama.

Cuernavaca

La Ciudad de la Eterna Primavera, preferida por vacacionistas de todo el país y especialmente de la Ciudad de México, ha recibido con tal entusiasmo la tendencia pet friendly, que incluso cuenta con alojamientos especialmente pensados para perros, donde el humano es la compañía. La Morada del Xolo es uno de los casos más representativos, pues aquí hay servicio de desayuno, masaje, spa y alberca, ¡exclusivos para tu perro!

Guadalajara

Muchos de los hoteles que admiten mascotas en esta ciudad exigen que los perros o gatos permanezcan en sus transportadoras mientras se encuentren en el hotel. Una honrosa excepción es Vila Ganz Boutique. Éste hotel tiene dos grandes ventajas; tu perro puede dormir en la habitación, donde encontrará un puff especial para él y se admiten canes de todo tamaño, así que prepárate para viajar con tu gran danés o san Bernardo.

Los Cabos

Si llevas tiempo ahorrando para darte un gran viaje con tu mascota, piensa en grande y vayan a Los Cabos. Aquí encontrarán hoteles como el Ventanas al Paraíso, donde tú y tu perro o gato podrán vivir deliciosas experiencias gourmet.

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Káiser

Un conocido mío se dedica a la cría de perros pastores alemanes, para la venta y competencia.

Su esposa y él comenzaron el negocio hace unos quince años, tras un viaje a Alemania que hicieron.

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La pareja se había ido a un viaje por Europa para celebrar su primera década como casados, cuando en la provincia de Hamburgo conocieron a un señor mayor, de nombre Wilhelm, en un restaurante, quien les platico de su negocio de pastores alemanes.

El día siguiente, el señor Wilhelm  les invitó a su casa para mostrarles sus preciosos perros, de los cuales estaba muy orgulloso.

Al llegar ahí  se dieron cuenta de que la casa del señor no era una casa, sino un castillo, con enormes jardines llenos de ejemplares de pastores alemanes. Wilhelm les hablo sobre la historia de la raza y de las virtudes que un buen perro puede tener.

La pareja quedó enamorada de la raza y, dado que tenían mucho terreno, decidieron comenzar un negocio de cría de pastor alemán.

Los ejemplares de dicha raza son excelentes perros de protección y pueden llegar a salvarle la vida en una situación que así lo amerite.

Hoy en día, la pareja ha vendido una enorme cantidad de cachorros y han ganado muchos premios en muchas competencias alrededor del mundo.

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Uno de los campeones veteranos, llamado Káiser, un perro de edad mayor, dos veces campeón en Europa, ha tenido un comportamiento extraño últimamente.

El perro, quien siempre ha sido alerta y preciso en todos sus movimientos, se ha mostrado, paulatinamente, un poco desorientado.

Desde hace ya un tiempo le habían notado unos pequeños puntos blancos en los ojos, a los que no pusieron mucha atención.

Sin embargo, los que eran pequeños puntitos han crecido progresivamente, hasta manifestarse de una forma imposible de ignorar.

La pareja llevó a su Káiser al veterinario, quien inmediatamente detectó el problema que afligía al gran perro.

Resulta ser que Káiser padecía de cataratas en los ojos, una condición que eventualmente terminará en ceguera total.

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Las cataratas en los ojos, que tanto afectan a los humanos, también son una condición común en muchos perros, especialmente en los de raza labrador y Golden.

Si nota puntos pequeños de color blanco en los ojos de su perrito, llévelo al veterinario lo más pronto posible, ya que hay procedimientos médicos como la facoemulsificación, que es una cirugía de extracción del cristalino afectado, cuyo resultado tiene un 90% de éxito.

Un perro es una responsabilidad mayúscula, que siempre tenemos que atender con cariño y cuidado.

Por el mundo con tu mejor amigo

Si has compartido alguna etapa de tu vida con un animal de compañía, entenderás muy bien la anécdota que voy a contarte. Luis, un compañero de trabajo tiene un golden retriever llamado Max; lo recibió como obsequio cuando entró a la universidad y desde entonces ha encontrado en él al más fiel de los amigos.

En la oficina todos sabemos lo importante que es Max para nuestro colega y prácticamente hemos visto crecer al tierno can. No porque haya visitado la empresa, sino porque así como algunos tenemos fotos de nuestros hijos o amigos en los paneles de nuestros cubículos, Luis tiene algunas fotos de Max.

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Lo que más nos llama la atención es que son fotos tomadas en la playa, en el campo y hasta en los bosques nevados de Canadá. Luis nos cuenta que desde niño ha sido un gran entusiasta de los viajes. Cuando empezó a trabajar, abrió una cuenta de ahorros exclusiva para financiar este hobby, así que aprovecha cada temporada vacacional para visitar algún lugar de nuestro país o del extranjero. La llegada de Max no frenó su espíritu aventurero; por el contrario, lo motivó a buscar destinos para recorrer en compañía de su mejor amigo.

Hace unos meses, Luis se casó con su novia de hace varios años, quien comparte su amor por los animales y los viajes. El evento nos regaló dos de las fotos más encantadoras que hemos visto en el cubículo de nuestro compañero; una de la boda, con Max en primera fila, y otra, de la luna de miel, con la pareja y su fiel perro, disfrutando en la playa.

Habrá quien piense que esto es exagerado, pero como ya mencionaba, se pueden crear vínculos tan estrechos con los animales de compañía, que no imaginamos pasar una larga temporada sin ellos. Lo que tal vez te preguntes, al igual que varios de nosotros en la oficina, es qué tan complicado resulta viajar con una mascota, sobre todo si es al extranjero.

Pues bien, sí que hace falta planeación. Luis nos comentó que al organizar sus viajes con Max, siempre sigue estos pasos:

  1. Buscar información

Aunque cada vez son más los medios de transporte, alojamientos y destinos “pet friendly”, conviene investigar la situación específica del lugar que se quiere visitar. Si el viaje es al extranjero, lo mejor es consultar fuentes de información oficial del país en cuestión, para conocer las disposiciones en cuanto al ingreso de animales. De ser necesario, hay que activar los conocimientos de inglés básico, para revisar varios sitios y asegurar que se tiene la información adecuada. Una cuestión muy importante a definir es qué animales son considerados mascotas en el país que se visita; los perros y gatos entran en esta categoría en casi todo el mundo, pero si tienes un hámster, hurón o tortuga, puedes encontrar restricciones desde el momento del traslado, así que mejor confirma.

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  1. Comprobar el estado de salud de la mascota

La mayoría de los países piden un certificado de salud reciente para permitir el ingreso del animal de compañía. Pero además de cumplir con el trámite, debes asegurar el bienestar de tu mascota, por lo que una consulta veterinaria de rutina es imprescindible. Confirma que sus vacunas estén al día, que no tenga ninguna enfermedad y que su estado le salud le permita resistir el viaje que quieres hacer. También es conveniente que unos días antes del viaje reciba un baño y corte pelo y uñas.

  1. Adquirir los accesorios necesarios para su traslado

Para esto, primero tendrás que revisar las condiciones de la aerolínea o el medio de transporte en el que vayan a viajar. Por seguridad y comodidad de tu mascota, lo mejor es que vaya en una transportadora rígida, con base reforzada y de materiales impermeables, y de tamaño adecuado (el animal debe tener espacio suficiente para pararse y cambiar de posición). Si viajas en auto, debes contar con un cinturón de seguridad especial para mascotas o colocarlas en su transportadora, la cual debe estar asegurada. Esto es disposición legal en varios países, pero recuerda que sobre todo hay que hacerlo por seguridad del conductor y de la mascota.

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  1. Investigar el alojamiento y las actividades que podrán hacer

Es importante saber qué tan adecuado es un lugar para viajar con una mascota. Esto no sólo implica que haya hoteles pet friendly, sino que existan otros lugares y atracciones que puedas visitar con tu perro o gato.